Me refiero a José Miguel González Martín del Campo, futbolísticamente conocido como Michel. El actual entrenador del Castilla, y responsable de la cantera madridista, tiene a su equipo en puestos de descenso (aunque mientras escribo esto va ganando a la Ponferradina y parece que los resultados de sus rivales le favorecen). Pero está situación no parece afectar a su imagen en los medios de comunicación.
Cuando el Castilla empezaba a coquetear con los puestos de descenso leí un par de entrevistas a Michel en las que se hablaba de Mata, de cuando se especuló con que iba a sustituir a Capello y otros temas, pero ni rastro de preguntas sobre la pésima situación de su equipo ni de la mala racha de resultados.
No puedo negar que Michel no es santo de mi devoción. Su espantada en el Bernabeu, el episodio con Valderrama, el famoso “me lo merezco” tras su partidazo con la superpotencia de Corea para luego apartar la cabeza en la falta que tiró Stojkovic, sus ultimos tiempos en el Madrid en los que se arrastraba por el campo… Vamos, que por algo le llamaban lo que le llamaban en los campos de España, mucho antes que a Guti.
Michel no me cae bien. Pero parece que a la prensa madrileña sí le cae bien ya que no les inquieta demasiado que el Castilla baje a segunda, quizá porque aparentemente hace un buen futbol o porque, como Michel, piensan que si suben seis jugadores al primer equipo, el descenso no importa.
No entendí la llegada de Michel al Madrid tras la victoria de Calderón en las elecciones. Su trayectoria era comentar partidos con José Ángel de la Casa y quedar quinto con el Rayo Vallecano en 2ªB. Pero claro, si nos ponemos a buscar meritos, ¿dónde están los de Mijatovic?