Ya no es una ilusión, es una realidad: este año al Racing no le toca sufrir, sino soñar.
Soñar con verse en Europa por primera vez en su historia (no contaremos la Intertoto). Y la afición verdiblanca puede soñar porque más allá de los resultados, está el juego del equipo. El Racing de Santander sabe a lo que juega, tiene personalidad, un estilo propio. Esto es algo fundamental en el fútbol de hoy. Es, junto al Recreativo de Huelva, la auténtica revelación del campeonato.
Cada año que pasaba y veía desde aquí, Cantabria, como cada equipo pequeño tenía "su año", su oportunidad (véase casos como Rayo Vallecano, Osasuna, Celta, Alavés, etc), me preguntaba que cuándo el Racing tendría la suya. No pudo ser con Irureta en el banquillo y Mutiu, Popov y Radchenko en el campo. Tampoco lo lograron ni Miera, Alonso, Benitez, Yosu, Preciado... Pero parece que con el discutido y novato Miguel Ángel Portugal podría tener opciones de colarse en el selecto grupo de equipos en competiciones europeas.
Ahora viendo al Racing a tres puntos de puestos UEFA en este tramo final de liga, el corazón se divide en dos.
Primero esta la parte más visceral que tomaría el camino de la ilusión y que desea la participación del Racing en la Copa de la UEFA 2007/08.
Por otra parte está el sentido común. Todos los equipos de la calaña del Racing que se han visto en esta conjetura, en el año de su entrada en Europa, aunque con suerte dispar en la competición continental, hicieron un papel patético en la liga doméstica resolviéndose en muchas ocasiones con el descenso a la Segunda División. Entonces aquí entra el juego la segunda parte de la conciencia del actual aficionado racinguista. Posiblemente el Racing se desarme durante este verano y jugadores como Garay, Rubén, Vitolo y, por supuesto, Zigic abandonarán en barco verdiblanco para embarcarse en un proyecto superior.
El Racing debería entonces armar un nuevo proyecto deportivo, y un equipo completamente nuevo.
La pregunta es sencilla:
¿Merece la pena estar en tres competiciones de alto nivel y desgaste con los riesgos que supone?
O por otra parte, ¿es preferible no entrar este año en Europa y apuntalar la plantilla actual para hacer un equipo más fuerte?
La lástima es que estos trenes no suelen pasar muy a menudo, y quizá sea la última oportunidad del Racing para verse entre los grandes.